viernes, 18 de mayo de 2007

Principales usos del aloe


Por su contenido, el aloe ha sido definida como una planta
“adaptógena”, es decir, capaz de restablecer el normal equilibrio del
organismo. El secreto de poder curativo está en el vigoroso efecto
que producen sus principios activos al interactuar. Entre sus muchas
propiedades cabe destacar las siguientes:

Analgésica: Sus principios activos tienen una notable capacidad de
penetración hasta la capa basal de la piel, inhibiendo y bloqueando
las fibras nerviosas periféricas (receptores del dolor) e
interrumpiendo en gran medida la conducción de los impulsos
nerviosos que provocan el dolor. Este efecto se ve coadyuvado por su
contenido en ácido acetil salicílico y su acción antiinflamatoria.

Antiinflamatoria: Tiene una acción similar a la de los esteroides,
desinflama los tejidos y procura un efecto calmante, como la
cortisona, pero sin los efectos nocivos de ésta. Por eso es útil en
problemas como artritis, lesiones, golpes, picaduras de insectos, etc.

Coagulante: Gracias a su contenido en calcio, potasio y celulosa, el
aloe vera provoca en las lesiones la formación de una red de fibras
que aseguran las plaquetas de la sangre, facilitando y acelerando
tanto la coagulación como la cicatrización.

Queratolítico (cicatrizante): Hace que la piel dañada dé lugar a un
tejido de células nuevas, acelerando hasta 8 veces la curación de
heridas por su capacidad para descamar las células muertas de la piel
y producir rápidamente el recambio epidérmico.

Antibiótico: Su capacidad bacterioestática, bactericida y fungicida
(antiviral), elimina un amplio espectro de bacterias.

Regenerador celular: Posee una hormona que acelera la formación
y el crecimiento de células nuevas.

Energético y nutritivo: El aloe vera contiene 19 aminoácidos
esenciales, necesarios para la formación y estructuración de las
proteínas, que son la base de las células y tejidos, y también las
principales vitaminas y minerales, todos elementos indispensables
para el metabolismo y actividad celular.

Tónico y reconstituyente: En función del gran caudal de nutrientes
que aporta el jugo de esta planta, puede emplearse sólo como tónico
y reconstituyente, siempre que se haya eliminado cuidadosamente la
aloina. Son muchas las personas que beben jugo de aloe como
prevención o como desintoxicante natural. Además, al tener 8
calorías por cada 28 gramos de zumo, también resulta adecuado para
aquellas personas que siguen dietas de adelgazamiento.

Hidratante, rehidratante y cicatrizante: El aloe es un
humidificador perfecto para la piel, por una parte gracias a su
capacidad de trasportar nutrientes y humidificar todas sus capas
facilitando su total absorción; por otra parte debido a la acción de los
polisacáridos, que ejercen un efecto barrera, impidiendo la pérdida de
agua natural de la piel. Gracias a la acción de la lignina penetra
profundamente en las tres capas de la piel, restituyendo los líquidos
perdidos, y reparándolos desde dentro hacia fuera en las
quemaduras, fisuras, cortes, raspaduras, pérdida de tejido, etc. Así,
se puede utilizar como fotoprotector contra las quemaduras solares, e
incluso contra este tipo de quemaduras una vez producidas. También
después de la depilación evita rojeces, erupciones, granos, y cierra
rápidamente los poros dilatados. El aloe permite una cicacitración más rápida

y sin que se formen queloides, ya que reconstruye los tejidos, sin impedir mientras
tanto, que el oxígeno llegue a la herida.

Antiulceroso: Los polisacáridos presentes en el aloe (glucosa,
manosa, galactosa, acemanano…) favorecen una rápida curación de
las úlceras, asimismo inhiben el crecimiento del Helicobacter Pylori,
agente responsable de las úlceras gástricas.

Inmunoestimulante: Es un potente regenerador del sistema
inmunológico al estimular la concentración de interferones (celulas
inmunocompetentes). Produce asimismo un aumento de los
macrófagos y leucocitos y activa la acción de la fagocitosis.

Hipoglucemiante: Se ha demostrado que el aloe es un regulador de
los niveles de azúcar en sangre.

Hipocolesterémico: Consumido regularmente, el jugo de aloe tiene
la capacidad de reducir los niveles de colesterol LDL (el colesterol
malo) y los triglicéridos. Tal efecto se debe a que el aloe vera
esteroles vegetales emulsionan el colesterol y facilitan su eliminación
del organismo. Según algunos estudios, una dosis diaria de jugo de
aloe puede disminuir el nivel de colesterol en la sangre entre 12 y 14
puntos.

Antitumoral: Hay abundante literatura científica que testimonia la
acción beneficiosa del aloe contra determinados tumores. En los
sarcomas blandos el acemanano se ha demostrado efectivo tanto en
la inhibición como en la regresión del tumor. También ha sido
observado este efecto en determinado tipo de leucemias y
melanomas. El fortalecimiento del sistema inmune, al que contribuye
el aloe, no sólo dificulta la progresión del tumor, sino que, gracias a
su poderosa acción antioxidante es un fantástico preventivo.

Antienvejecimiento: Tanto el ácido ascórbico (vitamina C), como el
tocoferol (vitamina E) y el betacaroteno (provitamina A) están
presentes en el aloe, todos ellos son potentes antioxidantes, es decir,
neutralizadores de radicales libres, responsables del envejecimiento
prematuro y una larga lista de dolencias asociadas. El aloe contiene
asimismo otros antioxidantes naturales tales como el cinz, selenio,
cobre (minerales), y la cisteína (aminoácido no esencial).

Antiarrugas: Al aloe se le atribuyen propiedades rejuvenecedoras,
ya que tiene una gran capacidad de aumentar la producción de
células fibroblásticas, que se encuentra en la dermis y son las
responsables de la formación de colágeno, además de aportarle
proteínas, que mantienen la piel tersa y flexible. Al acelerarse la
producción de colágeno se atenúan las arrugas existentes y se reduce
la aparición de otras nuevas. Recientes investigaciones han probado
la eficacia del aloe vera como coadyuvante en los procesos
regenerativos de los tejidos: anestesia e hidrata los tejidos, dilata los
capilares y estimula la regeneración celular. Además es considerado
un potente antioxidante pues permite que la piel mantenga siempre
un nivel óptimo de hidratación y elasticidad.

Homeostático: Llamamos homeostasis a la preservación del estado
de salud. El aloe es conocido por su cualidad adaptógena, es decir,
tiende a procurar al organismo todo aquello que necesita para
preservar el estado de salud, la homeostasis.
Hoy en día han aparecido teorías que explican el mecanismo de
acción del aloe como consecuencia de una actuación conjunta de
todos los principios activos que lo constituyen, siendo los
polisacáridos presentes en el aloe, quienes realizan la función de
coordinar la acción del resto de los componentes.

Principales usos terapéuticos (de la A a la Z)

Abcesos: Son una acumulación de pus localizada en cualquier parte
del cuerpo causada por una infección. Es frecuente que se produzcan
en las encías, las axilas y los senos. Los abscesos aparecen cuando se
infecta un área de tejido y el cuerpo es capaz de "aislar" la infección y
evitar que se extienda. Los glóbulos blancos, que son la defensa del
organismo contra algunos tipos de infección, migran a través de las
paredes de los vasos sanguíneos al área de la infección y se
acumulan dentro del tejido dañado. Durante este proceso, se forma el
"pus", que es una acumulación de líquidos, glóbulos blancos vivos y
muertos, tejido muerto y bacterias o cualquier otro material o invasor
extraño. El aloe vera posee un efecto antibiótico que hará disminuir el
abceso si lo aplicamos sobre este mediante compresas o
directamente con la planta o un gel de aloe estabilizado. Si el absceso
ya ha sido drenado podemos aplicar aloe del mismo modo y la herida
cicatrizara antes y mejor.

ALERGIAS

Las reacciones alérgicas se producen cuando el organismo es incapaz
de distinguir adecuadamente a los agentes nocivos de los inocuos. En
algunos caso la respuesta autoinmune es exagerada y el organismo
se defiende de algo que en realidad no es dañino, provocando la
alergia. Normalmente, el sistema inmune protege al cuerpo de
sustancias nocivas como las bacterias y los virus. Una reacción
alérgica se presenta cuando el sistema inmune reacciona a sustancias
(alérgenos) que normalmente son inocuas y que en la mayoría de las
personas no producen una respuesta inmune.
En una persona con alergias la primera exposición a un alérgeno
estimula al sistema inmune para reconocer la sustancia. Cualquier
exposición posterior al alérgeno generalmente ocasionará síntomas.
Cuando un alérgeno entra en el organismo de una persona que tiene
el sistema inmune sensibilizado, ciertas células liberan histamina y
otros químicos. Esto produce prurito, edema, mucosidad, espasmos
musculares, urticaria, erupción cutánea y otros síntomas.
Los síntomas pueden variar en severidad de persona a persona. La
mayoría de las personas tiene síntomas que solamente causan
incomodidad sin poner en peligro la vida, mientras que unas pocas
personas tienen reacciones potencialmente mortales (llamadas
anafilaxia).
La parte del cuerpo que entre en contacto directo con el alérgeno,
sufrirá los síntomas. Por ejemplo, normalmente, los alergenos que se
inhalan producen congestión nasal, prurito en garganta y nariz,
producción de moco, tos o sibilancias. Por lo general, las alergias a la
comida pueden producir: dolor abdominal, cólicos, diarrea, náuseas,
vómito o reacciones graves potencialmente mortales.
Frecuentemente, las alergias a las plantas producen erupción cutánea
y normalmente las alergias a medicamentos comprometen a todo el
cuerpo.
Algunas enfermedades están relacionadas con las alergias. Entre
otras están el eccema y el asma entre muchas otras.
Los alergenos comunes comprenden agentes ambientales que tienen
contacto con la piel, las vías respiratorias o la superficie de los ojos
(tales como el polen; ver también alergia al moho, caspa y polvo).
Son muy comunes las alergias a las comidas y a los medicamentos.
De igual manera, las reacciones alérgicas pueden ser causadas por
picaduras de insectos, joyas, cosméticos y casi toda sustancia que
tenga contacto con el cuerpo.
Algunas personas tienen un tipo de reacción alérgica a las
temperaturas cálidas o frías, al sol o a otros estímulos físicos y en
algunas personas la fricción (el roce o golpes fuertes en la piel)
produce síntomas. Las alergias son relativamente comunes y se ha
encontrado que factores como la herencia y las condiciones
ambientales juegan un papel en las alergias.

Gracias a las grandes concentraciones en acemanano, antraquinonas
y una enzima llamada bradiquinasa, el aloe vera mitiga la reacción
del organismo, aumentando la tolerancia hacia el agente alergénico y
evitando que sea demasiado brusco en su respuesta.

ACIDEZ DE ESTÓMAGO

La acidez de estómago o pirosis es una sensación de ardor que se
produce en el estómago o esófago por el reflujo de ácidos gástricos.
La causa más común es que la válvula esofágica, que impide el
reflujo de estos ácidos del estómago al esófago se debilite y deje de
funcionar adecuadamente. Esta disfunción suele producirse por
contracciones prolongadas y violentas de los músculos, vómitos
frecuentes, obesidad, embarazo o flacidez ocasionada por la edad.
También por la ingestión no adecuada de alimentos, drogas, alcohol o
medicamentos.
El aloe funciona como un antiácido, neutraliza los efectos producidos
por el reflujo normalizando el pH, favorece asimismo el equilibrio de
las bacterias gastrointestinales y, gracias al efecto de la aloemodina
sobre la mucosa intestinal, regula su correcto funcionamiento y actúa
como preventivo. Es importante prevenir y controlar la pirosis porque
de lo contrario podría producir inflamaciones en el esófago
(esofagitis), úlceras de esófago (úlcera péptica) o incluso tumores
malignos. La ingesta regular de jugo de aloe puro previene y corrige
la acidez de estómago, una dolencia muy común y que si no se trata
adecuadamente con el tiempo puede ser necesario atajarla mediante
una intervención quirúrgica.

ACNÉ

El acné es una afección de la piel que se da sobre todo en jóvenes de
11 a 30 años. Existen multitud de factores que lo provocan: factores
hereditarios, mala alimentación (sobre todo por la ingesta de
alimentos grasos), obstrucciones en el canal pilosebáceo, cambios
hormonales (especialmentre prolíficos en el inicio de la adolescencia),
bacterias…
No es fácil curar el acné, sin embargo, tratado a tiempo y de una
forma adecuada podemos combatir los brotes y lograr que no deje
marcas. Para ello es imprescindible atajarlo desde su primeras
manifestaciones. Seguir estas dos pautas básicas nos ayudará a
prevenirlo: 1) mantener una buena higiene en la zonas más
propensas a padecer acné (cara y espalda), pues el acné suele
extenderse debido a un contagio bacteriano que va de unas marcas a
otras si no mantenemos la zona afectada bien limpia. Y 2) cuidar la
alimentación y limitar la ingesta de alimentos ricos en grasas
(chocolate, embutidos, lácteos, harinas refinadas…).
Sin grasa no hay acné. El exceso en la producción de sebo de
nuestras glándulas suele acompañar la inmensa mayoría de procesos
acnéicos, desgraciadamente en la pubertad se activan todas las
hormonas, también las encargadas de producir la grasa. Este proceso
tiene mayor incidencia en los varones, pues está asociado a las
hormonas masculinas (andróginas), de ahí que el acné sea más
virulento en hombres que en mujeres.
El síntoma más visible del acné son las temidas espinillas. Se
producen por la acumulación de células pegadas a la piel, la glándula
sebácea ve obstruida su salida natural al exterior y dicha interrupción
produce un pequeño coágulo al que denominas espinilla. Esta
alteración puede presentar dos formas: un grano de cabeza blanca,
cuando no va asociada a folículo piloso, y otro de cabeza negra o
espinilla abierta cuando se asocia a un folículo piloso. Mal tratadas las
espinillas pueden enquistarse, derivar en pústulas o infectarse,
debido sobre todo al efecto de las bacterias, que como hemos dicho
proliferan sin control cuando la segregación de sebo aumenta.
El aloe tiene propiedades bacterianas y astringentes (reguladoras de
la grasa) que lo hacen ideal para combatir el acné. No obstante
requiere un tratamiento eficaz y constante, pues es una afección muy
rebelde y a menudo rebrota después de controlada.
Para combatir el acné es fundamental atacar la dolencia desde dos
frentes: 1) de forma interna con jugo de aloe, cuyo poder depurativo
y regulador del organismo rebajará los niveles de grasa segregados
por las glándulas sebáceas, y 2) desde fuera, por un lado procurando
liberar la zona afectada de impurezas y limpiándola en profundidad,
para lo que aplicaremos un jabón de aloe vera y un tónico antiacné, y
por otro lado aplicando un gel de aloe puro, con ello conseguiremos
secar el grano, gracias a su cualidad astringente, y por otro evitar
que la flora bacteriana prolifere y contagie otras zonas cercanas.

ANTIOXIDANTE, EFECTO

El envejecimiento natural de nuestro organismo no es otra cosa que
un lento y gradual proceso de oxidación. El oxígeno, indispensable
para la vida, es también el elemento que desencadena el mecanismo
por el cual nos oxidamos.
En nuestro cuerpo se producen entre 3500 y 5000 reacciones
químicas por minuto, la creación de energía, la sintetización de
proteinas o la conversión de azúcares y otras sustancias en alimento
para las células producen una serie de desechos que se convierten en
radicales libres, elementos oxidativos que provocan el
envejecimiento.
Nuestro organismo está preparado para contrarrestar el efecto de los
radicales libres y evitar un envejecimiento prematuro, nuestro hígado
produce enzimas que neutralizan los radicales libres y la ingestión de
vitaminas A, E y C, así como otros compuestos (selenio, oxido de germanio, zinc) son potentes antioxidantes que aseguran la
homeostasis orgánica.

Los radicales libres son acumulativos, cuando la homeostasis orgánica
se ve alterada por la carencia de antioxidantes o por procesos
oxidativos añadidos, tales como la ingesta de alimentos inapropiados
(con exceso de grasas saturadas, harinas refinadas o añadidos
sintéticos...), la exposición prolongada y sin protección al sol, la
contaminación ambiental, el tabaco y otras sustancias nocivas para la
salud. Todos estos factores producen un estrés oxidativo que puede
desencadenar enfermedades como el cáncer, la fibromialgia, fatica
crónica, diabetes, artrosis y otras patologías que tienen que ver con
un déficit de antioxidantes. Los antioxidantes son un grupo de
compuestos cuyo cometido es bloquear el efecto nocivo de los
radicales libres. Ya hemos citado anteriormente los antioxidantes más
potente presentes en el aloe:

-Vitaminas
Vitamina C: En frutas y verduras frescas y crudas, como kiwi, piña,
naranjas, melón, fresas, bayas, arándanos, tomate, coles...

Vitamina E (tocoferol): germen de trigo, aceite de soja, germen de
cereales o cereales de grano entero, aceite de oliva, vegetales de
hoja verde y frutos secos.

"Provitamina A" o Betacaroteno: El organismo lo transforma en
vitamina A. Recientemente se ha demostrado su papel en la
prevención de las cataratas y su efecto beneficioso en procesos
inflamatorios y en los relacionados con el envejecimiento. Alimentos
ricos en betacaroteno: verduras de color verde o coloración rojo-
anaranjado-amarillento (zanahoria, espinacas, calabaza, etc.), y
cierta frutas (albaricoques, cerezas, melón y melocotón).

-Minerales
Selenio: Relacionado con un menor riesgo de tumores de piel, hígado,
colon y mama. En carnes, pescados, marisco, cereales, huevos,
frutas y verduras.

Zinc: Favorece la formación de nuevas proteínas (renovación celular),
participa en la lucha contra los radicales libres y en la síntesis de
enzimas, interviene en el sistema inmune o de defensas y favorece el
buen estado de piel y mucosas (tonicidad y elasticidad de la piel).
Carnes, vísceras, pescados, los huevos, los cereales completos y las
legumbres.
Cobre: Potencia el sistema inmune, participa en la formación de
enzimas, proteínas y neuro-transmisores cerebrales (renovación
celular y estimulante del sistema nervioso) y es un agente
antiinflamatorio y antiinfeccioso. Y facilita la síntesis de colágeno y
elastina (necesarios para el buen estado de los vasos sanguíneos, del
cartílago, de los pulmones y de la piel), actúa como antioxidante
protegiendo las células de los efectos tóxicos de los radicales libres y
facilita la fijación del calcio y del fósforo. Alimentos ricos en cobre:
hígado, pescado, marisco, cereales completos y vegetales verdes.

-Aminoácidos (los componentes más simples de las proteínas):
Cisteína: aminoácido no esencial, nuestro cuerpo puede fabricarlo sin
problemas. Es importante para la producción de enzimas contra los
radicales libres. El hígado y nuestras defensas lo utilizan para
desintoxicar el cuerpo de sustancias químicas y otros elementos
nocivos. La cisteína, que se encuentra en carnes, pescados, huevos y
lácteos, es un detoxificante potente contra los agentes que deprimen
el sistema inmune, como el alcohol, el tabaco y la polución ambiental.

-Colorantes naturales u otros compuestos de vegetales:
Flavonoides: Comprenden a los flavonoles, los antocianidoles y a las
flavonas, colorantes naturales con acción antioxidante que
constituyen el grupo más importante de la familia de los polifenoles,
muy presentes en el mundo vegetal. Protegen el sistema
cardiovascular y activan las enzimas glutation peroxidasa y catalasa,
antioxidantes presentes de forma natural en nuestro organismo.
Están en la familia de las coles, las verduras de hoja verde, las frutas
rojas y moradas y los cítricos. Según la American Cancer Society,
reducen el riesgo de cáncer colo-rectal.

Isoflavonas: En la soja y algunos de sus derivados como el tofu.

El aloe vera es un potente antioxidante, debido a su singular
composición química, es un producto ideal para prevenir numerosas
enfermedades evitables asociadas a la acción de los radicales libres,
más frecuentes en personas de avanzada edad, sobre todo las
asociadas con la degereración macular, enfermedades renales o
hepáticas, hipertrofias de próstata, envejecimiento prematuro,
diabetes, artrosis, artritis, reúma, etc.

ARTRITIS

Es una inflamación de una o más articulaciones que provoca
dolor. Cuando aumenta el líquido sinovial que lubrica las
articulaciones se produce además hinchazón y dificultad de
movimientos. La artritis involucra la degradación del cartílago, el
cual normalmente protege la articulación, permitiendo el movimiento
suave. El cartílago también absorbe el golpe cuando se ejerce presión
sobre la articulación, como sucede cuando la persona camina. Sin la
cantidad usual de cartílago, los huesos se rozan, causando dolor,
hinchazón (inflamación) y rigidez.

La inflamación de la articulación se puede presentar por diversas
razones, incluyendo:

• Fractura ósea
• Infección (generalmente causada por bacterias o virus)
• Una enfermedad autoinmune, que se presenta cuando el cuerpo
se ataca a sí mismo porque el sistema inmune cree que una
parte de éste es extraña.
• "Desgaste y deterioro" general de las articulaciones.
A menudo, la inflamación desaparece después de que la lesión ha
sanado, se ha tratado la enfermedad o después de que la infección ha
sido eliminada.

Con algunas lesiones y enfermedades, la inflamación no desaparece o
la destrucción produce dolor y deformidad prolongados, lo que se
considera artritis crónica. La osteoartritis es la variedad más común y
es probable que ocurra con más frecuencia a medida que la persona
envejece. Se puede sentir en cualquier articulación, pero se da con
más frecuencia en las caderas, las rodillas y los dedos de las manos.
Los factores de riesgo para la osteoartritis son:

• Tener sobrepeso
• Haberse lesionado previamente la articulación afectada
• Utilizar la articulación afectada en una acción repetitiva que
ponga tensión en la misma (los beisbolistas, los bailarines de
ballet y los trabajadores de la construcción están todos en
riesgo)
La artritis puede presentarse en hombres y mujeres de cualquier
edad. La padecen aproximadamente 1 de cada 7 personas. El
tratamiento de la artritis depende de la causa particular, cuando la
causa no se puede curar, que es lo más común, el tratamiento se
orienta a reducir el dolor y el malestar y evitar una discapacidad
posterior.

Es importante hacer ejercicios moderados para mantener el tono
muscular y prevenir o mejorar la artritis, también es necesario
descansar bien y consumir una dieta rica en vitaminas y minerales
(especialmente antioxidantes como vitamina E) que se encuentran en
frutas y verduras.
La capacidad enzimática del aloe vera favorece la completa digestión
de los nutrientes, evitando la formación de sustancias no digeridas,
responsables de la reacción antígeno-anticuerpo, muy común en la
mayor parte de los procesos artríticos. El jugo de aloe ayuda
asimismo a mantener la estructura del cartílago que recubre las
articulaciones. Además, el ácido acetilsalicílico que se encuentra en
esta planta contribuye en gran medida a reducir el dolor y la
inflamación que provocan la enfermedad.

ASMA

El asma bronquial es una enfermedad pulmonar caracterizada por
ataques periódicos de sibilancias y sensación de ahogo alternados con
períodos de respiración relativamente normal. Es un problema
respiratorio que suele ir acompañado de bronquitis. Con el asma la
inflamación de las vías respiratorias ocasiona la restricción del flujo
de aire que entra y que sale de los pulmones. Cuando se presenta un
ataque de asma, los músculos del árbol bronquial se tensionan y el
revestimiento de las vías aéreas se inflama, reduciendo el flujo de
aire y produciendo el sonido sibilante característico. Además,
aumenta la producción de mucosidad. Los ataques de asma pueden
durar de minutos a días y se pueden volver peligrosos si se restringe
el flujo de aire de manera severa.

En las personas sensibles, los síntomas de asma pueden ser
desencadenados por alérgenos inhalados (desencadenantes de
alergias), como la caspa de una mascota, los ácaros del polvo, el
moho o el polen. Los síntomas de asma también pueden ser
desencadenados por infecciones respiratorias, ejercicio, aire frío,
tabaco y otros contaminantes, estrés, alimentos o alergias a los
alimentos. Asimismo, la aspirina y otros medicamentos no esteroides
provocan asma en algunos pacientes.

El asma se presenta en 3 a 5% de los adultos y 7 a 10% de los niños.
La mitad de las personas con asma, la desarrollan antes de los 10
años de edad y la mayoría antes de los 30. Los síntomas de asma
pueden disminuir con el tiempo, especialmente en los niños.

Muchas personas con asma tienen antecedentes personales o
familiares de alergias, como la fiebre del heno (rinitis alérgica) o
ezcema, mientras que otros no tienen tales antecedentes ni evidencia
de problemas alérgicos.

Los síntomas de asma se pueden reducir sustancialmente evitando
los alergenos e irritantes respiratorios conocidos. Si un asmático es
sensible a los ácaros del polvo, se puede reducir la exposición,
cubriendo los colchones y almohadas con cubiertas impermeables
para alérgenos, quitando los tapetes de las alcobas y aspirando
regularmente. La exposición a los ácaros del polvo y el moho también
se puede reducir disminuyendo la humedad en los espacios cerrados.

El aloe tiene un efecto broncodilatador y ayuda a aliviar con rapidez
estos síntomas. También es inmunomodulante y antiinflamatorio, por
lo que reduce los efectos del asma alérgico.

CÁNDIDA o CANDIDIASIS

La cándida es una infección micótica de piel. Recibe su nombre del
hongo que la provoca: Cándida.

Las infecciones micóticas son causadas por gérmenes microscópicos
(hongos) que pueden vivir en la piel y que pueden habitar en los
tejidos muertos del cabello, uñas y capas externas de la piel. Entre
las infecciones micóticas se pueden mencionar los hongos tipo moho
(dermatofitos, los cuales causan infecciones por tiña) y los hongos
tipo levaduras (tales como la Candida).

La candidiasis cutánea involucra infección de piel con Candida y
puede comprometer casi cualquier superficie de piel en el cuerpo,
pero por lo general se presenta en áreas cálidas, húmedas y con
pliegues como axilas e ingle. La candidiasis cutánea es muy común y
la Candida es la causa más común de erupción por el pañal en
lactantes porque se aprovecha de las condiciones cálidas y húmedas
del pañal. La forma más frecuente del hongo que causa esta infección
es la Candida albicans, responsable de las aftas bucales.

La infección por Candida es particularmente común en individuos con
diabetes y en personas obesas. Los antibióticos y los anticonceptivos
orales incrementan el riesgo de candidiasis cutánea. La Candida
también puede producir infecciones de la uña denominadas
onicomicosis e infecciones alrededor de las esquinas de la boca,
denominadas queilitis angular.

El muguet oral, una forma de infección por Candida que se encuentra
en las membranas mucosas de la boca, puede ser un signo de
infección por VIH u otros trastornos por inmunodeficiencia cuando
ocurre en adultos. Los individuos infectados por lo general no se
consideran infecciosos para los demás, aunque en algunos lugares
puede presentarse transmisión a personas inmunocomprometidas.

La Candida también es la causa más frecuente de infección vaginal
por levaduras que es bastante común.

Síntomas

· Prurito (puede ser intenso).

• Lesión o erupción cutánea
o enrojecimiento o inflamación de la piel
o parche agrandado
o mácula o pápula
o puede tener lesiones satélite
o localizada en los pliegues de la piel, genitales, tronco,
glúteos, bajo las mamas u otras áreas de piel
o infección de los folículos pilosos ("foliculitis") que puede
tener una apariencia parecida a un granito
La higiene general es vital para el tratamiento de la candidiasis
cutánea. Mantener la piel seca y expuesta al aire ayuda. La pérdida
de peso puede ayudar a eliminar el problema en las personas obesas
y en los diabéticos un buen control del azúcar también puede servir.
Se puede hacer uso de medicamentos antimicóticos tópicos para
tratar la infección de la piel y los medicamentos antimicóticos
sistémicos pueden ser necesarios para tratar la foliculitis o la
infección de las uñas.

La candidiasis cutánea por lo general es tratable, pero a veces es
difícil de erradicar y su recurrencia es común. No obstante, la ingesta
habitual de jugo de aloe vera y la aplicación local en forma de pulpa o
gel se ha demostrado como un preventivo de esta dolencia, el efecto
antimicótico del aloe y su capacidad de aliviar prurito y picores lo
convierte en un excelente remedio, especialmente en las cándidas
vaginales.

CAÍDA DEL CABELLO

La pérdida del cabello se desarrolla gradualmente y puede darse por
parches o difusa (en todas partes). Aproximadamente, cada día se
pierden 100 cabellos de la cabeza. El cuero cabelludo contiene en
promedio alrededor de 100.000 cabellos.

Cada cabello individual sobrevive un promedio de 4 ½ años, tiempo
durante el cual crece aproximadamente 1,25 cm (½ pulgada) al mes.
Generalmente, el cabello se cae en su quinto año y es reemplazado
dentro de un período de 6 meses por uno nuevo. La calvicie genética
es causada por la insuficiencia del cuerpo para producir nuevos
cabellos y no por la pérdida excesiva de estos.

Tanto en hombres como en mujeres la pérdida del grosor y cantidad
del cabello tienden a presentarse a medida que envejecen. La calvicie
hereditaria o "de patrón" afecta mucho más a los hombres que a las
mujeres. Alrededor del 25% de los hombres comienzan a quedar
calvos a los 30 años de edad y aproximadamente dos tercios están ya
sea calvos o tienen un patrón de calvicie a la edad de 60 años.
El estrés, una mala dieta, los trastornos hormonales o el mal uso de
los cosméticos capilares hacen que vayan aumentando de forma
importante entre la población los problemas relacionados con la caída
del cabello, y cada vez más personas acuden a las consultas de los
dermatólogos.

El aloe es una solución eficaz contra este problema, ya que su
composición se asemeja a la de la queratina del pelo, asimismo sus
complejos de aminoácidos poseen una estructura similar a la del
folículo del cabello. A todo esto se suma su acción bactericida y
fungicida, regulando el exceso de grasa y facilitando la eliminación de
la seborrea y las células muerta acumuladas en cuero cabelludo.

DIENTES Y ENCÍAS

El aloe tiene una acción bactericida sobre la placa dental, reduce su
proliferación y permite una limpieza profunda de los dientes. En la
cirugía dental, el uso de aloe en spray evita infecciones, calma el
dolor y acelera la cicatrización de heridas y llagas. Asimismo el aloe
se ha revelado como un producto sin apenas toxicidad y que en
consecuencia no acarrea los efectos secundarios de otras medicinas
usadas para problemas bucales, como puedan ser la indometacina o
la prednisolona, manteniendo las propiedades antiinflamatorias,
analgésicas y antisépticas. Junto a su baja toxicidad destaca los
escasísimos casos de alergia que produce y sus excelentes resultados
para las encías (las desinflama y reduce su sangrado) cuando se
cepillan con jugo o dentífricos con un alto contenido en aloe. Robert
Dehin relata en su libro El poder curativo del aloe vera que
investigadores de la Universidad Pace, en Nueva York, descubrieron
que tanto el pomelo, como el zinc y el aloe vera neutralizaban los
virus T1 y T7, que dañaban las encías y facilitaban el paso de
bacterias.

DIGESTIÓN

Esta planta es muy rica en las enzimas de la digestión, en especial las
digestiones pesadas que siguen a comidas copiosas y/o especiadas.
Rehidrata y regenera el aparato digestivo, neutraliza el pH (como
agente alcalinizador) y estimula la flora bacteriana, mejorando la
absorción de las sustancias nutritivas y la destrucción de los residuos.
Gracias a su efecto aperitivo, tomado antes de las comidas prepara el
estómago para recibir alimentos, y tomado después elimina las
flatulencias que pueden producir los residuos gástricos.

HERPES

Existen varios tipos de herpes, entre los que cabe destacar: el simple
y el zoster. El más común y extendido, es el herpes simple,
provocado por un virus y que se manifiesta en forma de unas
molestas ampollas en la boca y en los órganos genitales. Suele ir
acompañado de un leve malestar de carácter gripal. Aunque no es
una afección grave, a veces asintomática y con una mera importancia
estética otras puede adoptar episodios recurrentes, surgiendo a
menudo en los periodos de estrés.

Existen dos cepas diferentes del virus del herpes simple:

• El virus del herpes simple tipo 1 (HVS-1) que usualmente
está asociado con las infecciones de los labios, la boca y la
cara. Es el herpes simple más común y se adquiere
usualmente durante la niñez. Con frecuencia, causa lesiones
dentro de la boca como herpes labial (ampollas febriles) y se
trasmite por contacto con saliva infectada. Hasta el 90% de las
personas desarrollan anticuerpos contra el virus del herpesvirus
simple tipo 1 (HSV-1) en la adultez.
• El virus del herpes simple tipo 2 (HVS-2) se transmite por
contacto sexual y sus síntomas abarcan úlceras o llagas en los
genitales. Además de las lesiones orales y genitales, el virus
también puede llevar a complicacaciones, como
meningoencefalitis (infección del revestimiento del cerebro y
del cerebro mismo) o causar infección ocular (en particular la
conjuntiva y la córnea). Sin embargo, algunas personas pueden
tener este virus pero no mostrar los síntomas. Hasta el 20 al
30% de los adultos presentan anticuerpos contra este virus. La
infección cruzada de los virus tipo 1 y 2 puede ocurrir a causa
del sexo orogenital.
Una infección de un dedo de la mano, llamada panadizo herpético, es
otro tipo de infección por herpes que, por lo general, afecta a los
médicos (debido a que están expuestos a las secreciones bucales
durante los procedimientos) y, algunas veces, a los niños más
pequeños.

Tanto el gel como el jugo de aloe sobre las ampollas es un remedio
eficaz contra esta molesta dolencia gracias a sus propiedades
antivirales y analgésicas.

El herpes zoster o fuego de san Antonio es una grave infección de los
nervios que desencadena en una erupción cutánea muy dolorosa
formada por ampollas recubiertas de una costra. Lo causa el mismo
virus responsable de la varicela y suele aparecer tras un periodo de
estrés intenso. Después de un episodio de varicela, el virus se vuelve
latente en el cuerpo y el herpes zoster surge como resultado de la
reaparición del virus después de muchos años. La causa de la
reactivación generalmente se desconoce, pero parece estar asociada
con el envejecimiento, situaciones de estrés o alteraciones del
sistema inmunitario. Usualmente sólo se presenta un ataque sin
recaídas. Si un adulto o un niño que no ha tenido varicela en la
infancia ni ha sido vacunado contra esta enfermedad se expone al
virus del herpes zoster, puede desarrollar un caso grave de varicela
en lugar de zoster. Para tratar el herpes zoster se aconseja masajear
varias veces al día delicadamente la zona afectada con jugo o gel
puro de aloe hasta que remitan los síntomas.

Otra manifestación del herpes es el llamado "herpes de afeitado", un
trastorno exclusivamente masculino caracterizado por la presencia de
pústulas en el cuello que dificultan el afeitado. Realizar masajes sobre
la zona afectada con gel puro de aloe provocará un efecto calmante y
ayudará a resolver el problema.

HIPERTENSIÓN

Es la presión arterial alta y generalmente quiere decir que:

• La presión sanguínea sistólica (el número "superior" de la
medición de la presión sanguínea que representa la presión
generada cuando el corazón late) constantemente es mayor a
140.
• La presión sanguínea diastólica (el número "inferior" de la
medición de la presión sanguínea que representa la presión en
los vasos cuando el corazón está en reposo) está
constantemente por encima de 90.
Uno o ambos números pueden estar demasiado altos.

La prehipertensión es cuando la presión sanguínea sistólica está entre
120 y 139 o la presión sanguínea diastólica está entre 80 y 89 en
múltiples lecturas. La persona que presenta prehipertensión tiene la
probabilidad de desarrollar presión sanguínea alta en algún momento.
Por lo tanto, el médico recomendará los cambios que deben hacerse
en el estilo de vida para reducir la presión sanguínea al nivel normal.

Causas, incidencia y factores de riesgo

La presión sanguínea está determinada por la cantidad de sangre
bombeada por el corazón y por el tamaño y condición de las arterias.
Hay muchos otros factores que pueden afectar la presión sanguínea,
entre ellos: el volumen de agua en el organismo, la cantidad de sal
en el cuerpo, la condición de los riñones, del sistema nervioso o de
los vasos sanguíneos y los niveles de las diferentes hormonas en el
cuerpo.

Los cambios en el estilo de vida que pueden reducir la presión
sanguínea alta son la pérdida de peso, el ejercicio y los ajustes en la
dieta. Diversos estudios señalan que el consumo continuado de aloe
vera normaliza la tensión arterial en pocas semanas.

MANCHAS

El aloe se emplea como tratamiento contra la hiperpigmentación
cutánea (manchas en la piel), habitual en personas de edad avanzada
y cada vez más entre los jóvenes que se han expuesto demasiado al
sol. Gracias a su efecto homeostático y regenerador, el aloe reduce la
acumulación de melanina en la piel, causante de las manchas
oscuras. Para conseguir este efecto basta con aplicarse directamente
la hoja sobre la zona oscurecida o bien un buen gel puro. El jugo de
aloe bebido funciona como coadyuvante del gel.

PROTECCIÓN SOLAR Y REGENERADOR EPITELIAL

Los rayos ultravioleta alfa (UVA) son los principales responsables de
las quemaduras solares que, a corto plazo pueden provocar dolor y,
con el tiempo, el envejecimiento e, incluso, cáncer de piel. El arma
principal que tiene el cuerpo para defenderse de las radiaciones UVA
es el pigmento de la piel, la melanina, que actúa como una barrera,
absorbiendolos y dispersándolos.
Que el color de una persona sea oscuro, se explica porque existe más
melanina en las capas exteriores de su piel, aunque esto no le
garantiza una protección total frente al efecto del sol. Muchos de los
filtros solares que existen en el mercado contienen componentes que
dispersan los rayos UVA de un modo similar a la melanina. Algunos
de ellos incluyen aloe vera para hidratar la piel seca y dañada, y
formar una pantalla protectora contra ellos.

El gel de aloe vera aumenta hasta en 8 veces la producción de las
células responsables del colágeno natural. Todas estas propiedades
favorecen la regeneración celular y, por este motivo, esta planta
encuentra aplicaciones en la cura de problemas de distinto tipo (acné,
psoriasis, dermatitis, celulitis, ezcemas, hemorroides, arrugas,
verrugas...).

Gracias a sus propiedades, capaces contrarrestar la acción de las
bacterias dérmicas; disolver los depósitos grasos que obstruyen los
poros; destruir las células muertas, permitiendo su eliminación, y
regular el pH en las tres capas de la piel (epidermis, dermis e
hipodermis), el aloe actúa como un excelente protector y regenerador
dérmico, ejerciendo sobre la piel una profunda acción bactericida,
humectante, de limpieza y cicatrizante. Al mismo tiempo la acción de
los nutrientes naturales, los minerales, las vitaminas, etc., estimulan
la reproducción de nuevas células. En las plantas los principios
activos se hallan siempre biológicamente equilibrados por la
presencia de sustancias complementarias, que van a potenciarse
entre si, de forma que en general no se acumulan en el organismo, y
sus efectos indeseables están limitados.

PSORIASIS

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria cutánea común
caracterizada por episodios frecuentes de enrojecimiento,
inflamación, irritación de la piel, prurito (picor) y escamas. Puede
aparecer en forma repentina o gradual y afectar a las personas en
cualquier edad, aunque comúnmente comienza entre los 15 y 35
años. Se puede presentar con más frecuencia en el tronco, codos,
rodillas, cuero cabelludo, pliegues de la piel o uñas de las manos,
pero puede afectar cualquiera o todas las partes de la piel. La
psoriasis es una enfermedad crónica y recidivante de evolución
imprevisible: hay épocas libres de enfermedad y otras en las que
aparecen alteraciones más o menos importantes. Afecta
aproximadamente al 1,5% de la población y, sin tratarse de una
dolencia grave, se caracteriza por su difícil tratamiento y porque no
acaba de obtener una respuesta definitiva por parte de la medicina
científica.

A menudo comienza como pequeñas placas escamosas. Al principio el
diagnóstico puede presentar alguna dificultad, porque muchas otras
enfermedades se manifiestan con placas y descamaciones parecidas.
A medida que la enfermedad avanza, la descamación característica la
hace muy reconocible. Normalmente la psoriasis sólo produce
descamación. Incluso el picor puede ser muy leve, y cuando sanan
las zonas cubiertas con escamas, la piel vuelve a tomar su apariencia
normal y el pelo vuelve a crecer. Sin embargo existen otros tipos de
psoriasis, como la artrítica o la postulosa, más extensas y molestas
que pueden llegar a cubrir todo el cuerpo. Los síntomas más
evidentes de la psoriasis son:

-Manchas en la piel secas y rojas, normalmente cubiertas de
escamas que se pueden agrietar y doler.
-Predominancia de los brotes en codos, rodillas, tronco, cuero
cabelludo, manos y uñas.
-Picor y prurito. A veces inflamación.
-Descamación de la piel (especialmente en los niños)
Aunque no está claro que es exactamente lo que causa la psoriasis,
parece ser un trastorno hereditario relacionado con el sistema
inmunológico, que accidentalmente ataca las células del propio
cuerpo. Algunos estudios relacionan la manifestación de la
enfermedad con la cantidad de toxinas acumuladas en el cuerpo.
Cuando un paciente desarrolla una vez la enfermedad es probable
que la vuelva a desarrollar de nuevo a lo largo de su vida. No
obstante el componente genético no es exclusivo, a menudo un brote
de psoriasis tiene un origen poligénico, también se asocia al estrés y
suele aparecer como reacción a un exceso de toxinas en nuestro
organismo. Asimismo, el uso de algunos medicamentos, las
infecciones virales o bacterianas, la mala alimentación, la depresión,
los niveles bajos de defensas o la prolongada exposición al frío,
también están asociados con brotes de psoriasis.

Para un diagnóstico fiable siempre hay que acudir al médico de
cabecera o al dermatólogo. La psoriasis es una enfermedad crónica y
es necesario aprender a convivir con la ella. Los tratamientos contra
la psoriasis pueden eliminar las lesiones y ocasionar una gran
mejoría, pero no existe un tratamiento que produzca una cura
definitiva. Los casos leves se tratan con medicamentos tópicos como
antibióticos, corticoides, lubricantes, lociones... Sin embargo todos
estos medicamentos paliativos o preventivos no siempre surten el
efecto deseado, y en muchas ocasiones, como en el caso de la
cortisona, tiene múltiples contraindicaciones.

La ingestión del aloe vera bebido proporciona gran parte de las
vitaminas, minerales y nutrientes necesarios para la buena
alimentación y por tanto para la buena salud del organismo. Además
actúa en el sistema renal diluyendo las toxinas y facilitando su
eliminación. Es decir, ataca la enfermedad desde su origen. Otro de
los componentes del aloe vera que se ha demostrado eficaz contra la
psoriasis es ácido acetilsalicílico, que administrado en forma de crema
además potencia la penetración del mismo, hidrata la piel y tiene un
efecto emoliente.
En los años noventa el Dr. Syed realizó en Arabia Saudita un estudio
doble ciego (se debe realizar una prueba similar en otro grupo control
para evitar la acción de efectos llamados placebo) que demostró
claramente las cualidades del Aloe Vera para controlar la psoriasis. El
estudio duró 4 meses, con un seguimiento posterior de 12 meses
más. El resultado fue que el 83,3% que se habían aplicado una crema
de aloe se curaron, mientras que el placebo curó sólo al 6,6%. Ese y
otros estudios han demostrado que el aloe vera actúa como
regenerador celular en toda la piel de nuestro cuerpo, y que la
aplicación de cremas ricas en aloe vera da resultados
que en la mayoría de los casos mitigan el brote de psoriasis, (sobre
todo en los momentos iniciales, cuando las escamas son pocas),
alivian los síntomas y, producen una gran mejoría en los enfermos.

QUEMADURAS

Actualmente, la enorme popularidad del aloe vera como planta
curativa, se explica por su extraordinaria eficacia para tratar las
quemaduras. En primer lugar los componentes de la planta
neutralizan inmediatamente el dolor gracias a la acción conjunta del
ácido acetilsalicílico y el magnesio, que producen un efecto analgésico
local. Por otro lado, las propiedades antimicrobianas del aloe
procuran asepsia a la quemadura evitando que se infecte, al mismo
tiempo que se protege la célula dañada para que mantenga su
integridad, minimizando así las secuelas.

Una vez neutralizado el dolor y protegida de infecciones la
quemadura tratada con aloe vera acelera su curación gracias al factor
de penetración que aporta la lignina, que estimula el crecimiento de
células sanas de la piel y limita la producción del tejido de las
cicatrices. El aloe produce una regeneración tan rápida en el
organismo, que nuevas células cutáneas de la epidermis se cierran
alrededor de la zona afectada sin producir costra ni cicatriz. El cuerpo
sigue produciendo una protección semejante a una costra, pero esta
no tiene una textura gruesa y áspera. Por debajo de ella se encuentra
el tejido cutáneo sano y no el tejido queratinizado.

Existen multitud de estudios que corroboran las virtudes terapéuticas
del aloe sobre las quemaduras, entre ellos destaca el de los Dres.
Martin C. Robson y John P Heggers en el Bum Center (Centro de
grandes quemados de Chicago), en dicho estudio se concluye lo
siguiente: "indistintamente que las quemaduras que sean provocadas
por el fuego, el frío, el agua hirviendo, el sol, una descarga eléctrica o
por radiaciones, el aloe alivia el dolor, impide la infección, evita las
complicaciones y acelera la cicatrización”.

ROSACEA

La rosácea es una afección crónica de la piel que consiste en la inflamación de las mejillas, la nariz, la barbilla, la frente o los párpados, y que puede aparecer como enrojecimiento, vasos sanguíneos prominentes similares a una araña, inflamación o erupciones en la piel parecidas al acné.
Causas, incidencia y factores de riesgo
Aunque la causa de la rosácea se desconoce, una persona tiene mayor probabilidad de sufrir este inofensivo trastorno de la piel si:
- Es de piel clara.
- Se sonroja con facilidad.
- Es mujer, aunque los hombres resultan afectados con mayor intensidad.
- Está entre los 30 y los 50 años de edad.
La rosácea involucra el agrandamiento de los vasos sanguíneos justo debajo de la piel y puede estar asociada con otros trastornos cutáneos (acné vulgar, seborrea), o con trastornos oculares (blefaritis, queratitis).
Síntomas
- Enrojecimiento de la cara en áreas diferenciadas o en toda la cara.
- Tendencia a sonrojarse o ruborizarse con facilidad
- Incremento de la vascularidad (vasos sanguíneos como arañas llamados telangiectasia) de la cara
- Nariz bulbosa y enrojecida
- Erupciones cutáneas similares al acné (pueden exudar o formar costras)
- Sensación urente o de picazón en la cara
- Ojos irritados, llorosos, inyectados en sangre
Signos y exámenes
Por lo general, el médico puede diagnosticar la rosácea mediante un minucioso examen físico al igual que por la historia clínica.
Tratamiento
No hay forma de cura conocida para la rosácea, sólo tratamientos paliativos. El objetivo del tratamiento es identificar y evitar todos los posibles desencadenantes y así reducir la exacerbación o reagudización de la afección. De hecho, la National Rosacea Society recomienda enfáticamente llevar un diario de los síntomas para identificar los desencadenantes específicos; a medida que la persona le hace el seguimiento a estos síntomas, debe comenzar a observar un patrón al cabo de varias semanas de aquello que empeora la rosácea. Esta información se debe utilizar para evitar exacerbaciones futuras.
Estas medidas preventivas pueden ayudar:
- Evitar la exposición al sol y utilizar protector solar todos los días
- Evitar el esfuerzo prolongado en clima cálido
- Procurar reducir el estrés y probar la respiración profunda, el yoga u otras técnicas de relajación
- Limitar el consumo de comidas condimentadas, el alcohol y las bebidas calientes
Los desencadenantes varían de persona a persona. Otros desencadenantes pueden abarcar el viento, los baños calientes, el clima frío, productos específicos para la piel, ejercicios u otros factores.
En casos graves, la cirugía láser puede ayudar a reducir el enrojecimiento. La reducción quirúrgica del agrandamiento del tejido nasal puede también mejorar la apariencia estética del paciente, si éste así lo decide.
Expectativas (pronóstico)
La rosácea no es peligrosa desde el punto de vista médico y no es curable, pero usualmente se puede controlar con tratamiento. Esta condición puede ser persistente y crónica.
Complicaciones
- Cambios permanentes en la apariencia (por ejemplo, nariz bulbosa)
- Daño sicológico, pérdida de la autoestima

¿Cómo puede ayudarme el aloe vera a combatir la rosácea?

El Aloe Vera es la planta por excelencia para el cuidado de la piel,
pues la hidrata, suaviza, limpia y regenera. Asimismo elimina
las bacterias y los depósitos de grasa que obstruyen los poros. El gel de aloe tiene una capacidad hidratante y penetrante muy superior a la del agua, lo que multiplica su eficacia. Al penetrar, la acción
de sus nutrientes naturales, estimulan la reproducción de nuevas
células, pues es un portentoso regenerador celular, cicatrizante,
tonificador y de alta penetración en la piel.
El jugo de aloe vera ingerido en ayunas y aplicado exteriormente ha
dado muy buenos resultados en casos de rosácea y erupciones eccematosas. El aoe vera tiene una acción similar a los esteroides como la cortisona, pero sin los efectos nocivos de ésta.

TORCEDURAS, ESGUINCES Y HERIDAS

Las cremas de aloe son muy populares entre los deportistas que se
dedican al atletismo, y muchos entrenadores utilizan gel de aloe
mezclado con aspirina para tratar el dolor y los derrames periféricos
relacionados con las torceduras y esguinces. Al parecer, el
extraordinario poder de penetración de la planta introduce
rápidamente la aspirina a través de la piel, facilitando su paso a la
corriente sanguínea. Al unirse los efectos analgésicos y
antiinflamatorios de la aspirina y el aloe, el resultado es rápido y
eficaz. Mejora traumatismos y lesiones cortantes con rotura de piel,
alivian rápidamente el dolor en golpes, esguinces, luxaciones, dolores
musculares, artríticos y reumáticos. En heridas cortantes,
especialmente las más profundas, los agentes antimicrobianos y
bactericidas de la aloina disminuyen los procesos tetánicos y
gangrenosos, proporcionándoles una rápida recuperación de los
tejidos y la posterior cicatrización de manera rápida y efectiva.

ÚLCERAS BUCALES (llagas, aftas…)

El aloe se emplea para tratar gingivitis, úlceras bucales, ampollas y
herpes simple. El jugo de aloe reduce el dolor, el sangrado y la
inflamación, al mismo tiempo que es bactericida, antiviral y fungicida.
Se usa incluso para combatir el sarro, pues inhibe el crecimiento del
streptococus mutants, bacteria responsable del mismo. El fosfato de
manosa, uno de los ingredientes del jugo de aloe, actúa como agente
de crecimiento de los tejidos y se ha comprobado su efecto
cicatrizante sobre distintos tipos de úlceras, especialmente las
bucales.

VARICELA

Es una de las clásicas enfermedades de la niñez y una de las más
contagiosas. El niño o el adulto afectado puede desarrollar cientos de
ampollas pruriginosas y llenas de líquido que se revientan y forman
costras.
La varicela es causada por un virus, llamado varicela zoster, un
miembro de la familia del herpesvirus, que causa también el herpes
zoster en los adultos.
La varicela es extremadamente contagiosa y puede diseminarse por
contacto directo, transmisión por gotitas y aérea. Aún aquellos con
una enfermedad leve y después de haber sido vacunados pueden ser
contagiosos.
Cuando alguien se infecta, la varicela generalmente aparece entre 10
y 21 días más tarde. La gente contagia 1 ó 2 días antes de brotarse y
continúa contagiando mientras las costras y ampollas están
presentes.
Una vez que a alguien contrae la varicela, la infección viral
usualmente dura por toda la vida, con el virus mantenido bajo control
por el sistema inmunológico. 1 de cada 10 adultos experimenta
herpes zoster cuando el virus emerge de nuevo durante períodos de
estrés.
La mayoría de los casos de varicela ocurre durante la niñez, antes de
los 10 años. La enfermedad es generalmente leve, aunque
ocasionalmente ocurren complicaciones serias. Los adultos y niños
mayores generalmente se enferman más seriamente que los niños
pequeños.
El uso tópico del gel de aloe calma el prurito, desinfecta y cicatriza sin
producir queloides.

OTRAS AFECCIONES EN LAS QUE EL ALOE RESULTA ÚTIL

- Abscesos, adicciones (a drogas diversas), afonía, agotamiento,
ampollas, amigdalitis, anemia, arteriosclerosis, anorexia.

- Bronquitis, bursitis.

- Calambres musculares, calvicie, caspa, cataratas, celulitis, ciática,
cirrosis, cólicos, colitis, contusiones, cortes, cistitis, carbunclo, cortes
al afeitarse, catarros, congestión intestinal, cáncer, comezones de
todo tipo, congestión nasal.

- Dermatitis, disentería, depresión, dolores de cabeza, dolores de las
articulaciones, dolores de muelas, dolores de estómago, dolores
musculares, desarreglos evacuatorios, disfunciones intestinales.

- Edema, erisipela, epidermitis, exantema, enteritis, esterilidad debida a ciclos anovulatorios, esclerosis múltiple, esguinces, erupciones, estreñimiento.

- Forúnculos, fiebres, flatulencias.

- Gangrena, glaucoma, gota, gripe

- Hemorroides, hepatitis, halitosis; heridas de todo tipo, hipertensión,
hongos.

- Insuficiencia arterial, insomnio, ictericia, irritación bucal, indigestión, infecciones por levaduras, infecciones de la vejiga y de los riñones.

- Keratosis folicularis.

- Laringitis, lepra, lupus, luxaciones, leucemia.

- Mal aliento, mastitis (en las vacas), manos ásperas, manchas
congénitas, meningitis, miopía, mordeduras de serpientes.

- Náuseas de todo tipo.

- Obesidad, olores (supresión del mal olor en las úlceras),
enfermedades de los ojos.

- Pie de atleta, piel seca, pezones estriados, parásitos intestinales,
picaduras de insectos, pecas seniles, picaduras de víboras y alacranes, prostatitis, picores de todo tipo, problemas del páncreas
diversos.

- Quemaduras (térmicas, por radiación, solares, químicas ó por líquidos).

- Resfriados.

- Sabañones, seborrea, sinusitis, SIDA.

- Tendonitis, tracoma, tuberculosis, torceduras, tos, tortícolis.

- Uñas encarnadas, úlceras en las piernas, úlcera péptica, úlcera de
duodeno, (todo tipo de úlceras), urticaria.

- Vaginitis, várices, virus de Epstein.

Fuente: www.aloeysalud.com
Autor: Pedro Sánchez Torrente

1 comentario:

buji dijo...

Hola. Alguien lo esta tomando directo de la planta? O lo consumen de productos a la venta? Muchas Gracias.