sábado, 23 de junio de 2007

Aloe vera contra las quemaduras


En la Rusia de los zares, el Prof. Vladimir Petrivich Filatov (1875-1956), oftalmólogo ruso, padre de los transplantes de córnea, fue uno de los pioneros modernos de la terapéutica a base de aloe. Filatov, no se contentó con seguir los senderos de la medicina tradicional; siendo su lema "Es quien cura quien tiene razón". Sin prejuicios dogmáticos, este cirujano e investigador estudió diferentes técnicas no ortodoxas, entre ellas el desarrollo del aloe bioestimulado, cuyos resultados en enfermedades graves fueron muy alentadores.
En 1942, Rodney Stockton, ingeniero químico de vacaciones en Florida, sufrió una grave quemadura por el sol, sus amigos untaron su piel quemada con la pulpa gelatinosa extraída de una hoja fresca de aloe, y tuvo la sorpresa como el dolor se le calmaba al instante (por la bradikinasa). Confuso por la rapidez de su curación, Stockton decidió estudiar el fenómeno más detenidamente. En 1947 se instaló en Florida a hizo numerosos experimentos para comprobar si el "milagro" se repetía. Así fue. Entonces trabajo en la estabilización del gel de la planta (evitando su oxidación) y puso un ungüento hecho a base de aloe, eficaz contra las quemaduras.
Al final de los años 50, Bill Coats, un farmacéutico tejano que dedicó gran parte de su vida al estudio de esta planta, consiguió estabilizar la pulpa fresca de la planta de Aloe Vera gracias a un proceso totalmente natural. Su secreto, patentado, reside en la incubación durante tres días de la pulpa, a una temperatura variable, y en la adición de vitamina C, vitamina E y sorbitol, antioxidantes eficaces. Este gran descubrimiento es el que permitió comercializar al aloe vera hasta nuestros días para beneficio de todos.
A lo largo de los últimos años, las investigaciones sobre las propiedades del aloe han avanzado mucho. Por razones de espacio, mencionaremos a titulo de ejemplo que en 1984, el profesor de fisiología de la Universidad de Texas y jefe del Laboratorio de Investigaciones de Texas - Norte, Ivan E Danhof, dirigió unos estudios que demostraron que la aplicación del gel de aloe en la piel cansada aceleraba de 6 a 8 veces la producción celular normal.
El Dr. Timothy Moore, odontólogo con mas de 4000 casos atendidos con aloe sobre las víctimas del atentado con bombas en abril de 1995 durante el desastre en la ciudad de Oklahoma. Los asistentes, los doctores y especialmente los lastimados, pudieron observar las capacidades curativas del aloe que excedieron holgadamente sus expectativas en el control de dolor y solucionaron el problema en cuanto a mitigar el dolor y acelerar la cicatrización en tan corto periodo de tiempo.
¿Qué contiene El aloe vera?
A lo largo de los últimos decenios los investigadores han confirmado sus cualidades bactericidas y antibióticas desprovistas de toda toxicidad, ¿pero de qué está compuesta esta planta maravillosa?
Las ligninas que contienen penetran fácilmente en la epidermis, pero sus cualidades medicinales son poco conocidas; las saponinas tiene propiedades antisépticas, y las antraquinonas son conocidas desde hace tiempo por su efecto laxante y analgésico.
Poseen además, principios nutritivos activos como ser Vitaminas B1, B2, Nicotinamina, B6, B9, B12, y Vit A, C y E añadidas en el proceso de estabilización.
Asimismo se encuentran cantidades importantes de mas de 20 sales minerales, todas esenciales para el cuerpo humano, entre los que mencionamos al Calcio, Fósforo, Potasio, Hierro, Sodio, Cloro, Manganeso, Magnesio, Cobre, Cromo y Zinc, forman también parte de la planta aminoácidos que producen energía, actúan como catalizadores, regularizan el equilibrio químico a intervienen en la regeneración de los tejidos. El cuerpo humano contiene 22 aminoácidos de los cuales 8 se consideran "esenciales", ya que nuestro organismo no los puede fabricar. La Sábila contiene 7 de los 8 aminoácidos esenciales y 1 1 de los 14 secundarios que nuestro organismo sintetiza a partir de los esenciales: Isoleucina - Leucina - Lisisna - Metionina - Fenilalanina - Teonina - Valina. Completan el contenido Mono y polisacáridos y muchas enzimas oxidantes.
Cada año se ve un nuevo descubrimiento de componentes y propiedades, uno de los más recientes es el carrisyn, que según parece reforzaría considerablemente el sistema inmunológico de los enfermos de cancer y de SIDA.
Para tener en cuenta
La reciente moda del aloe ha lanzado al mercado decenas o centenares de productos. No todos ellos son irreprochables, al contrario, los productos hechos en base a polvo o con concentrados de aloe contienen porcentajes relativamente pequeños del mismo (del orden del 1 %), y no pueden pretender rivalizar con productos a base de gel de aloe estabilizado naturalmente y presentes en concentraciones que se acercan al 100%. Además existen entidades internacionales como el Concejo Internacional del aloe vera, que se dedican a certificar el contenido de cada producto, y en nuestro país, por supuesto es en definitiva el Ministerio de Salud, quien a través del ANMAT, aprueba o no la comercialización de cualquier producto.
Quemaduras
Si bien son múltiples sus usos, es probablemente en la reparación de las quemaduras de la piel donde el aloe da resultados más espectaculares, como lo demuestran los resultados de los estudios, entre otros, de los Dres. Martin C. Robson y John P Heggers en el Bum Center (Centro de grandes quemados de Chicago) quienes afirman "indistintamente que las quemaduras que sean provocadas por el fuego, el frío, el agua hirviendo, el sol, una descarga eléctrica o por radiaciones, el aloe alivia el dolor, impide la infección, evita las complicaciones", con lo que obviamente se acelera la cicatrización.



sábado, 16 de junio de 2007

Algunos usos terapeuticos del aloe vera


El aloe vera posee incontables principios activos, ante todo es potente regenerador celular, pero también posee propiedades astringentes, analgélsicas, antimicrobianas... Sus aplicaciones son innumerables, es especialmente eficaz contra las quemaduras, acelerando la cicatrización y regeneración de la zona quemada, actúa contra las aftas bucales, dolores de encías, laringitis, anginas, placas y las dolencias bucales en general. También se ha mostrado eficaz aliviando dolores musculares, artríticos y reumáticos, el herpes, los pies cansados, infecciones producidas por bacterias internas como la gastroenteritis, colitis, cólera, disentería, blenorragias, sífilis y otras enfermedades venéreas. Cura las heriditas de las enfermedades eruptivas de los niños como el sarampión, la varicela, la escarlatina etc. Ya que sus propiedades antiinflamatorias reducen la picazón y evita que los chicos se rasquen las ampollas. Pueden tratarse con él, las verrugas, los sabañones, el eczema, la psoriasis, la dermatitis seborraica, la erisipela, el pie de atleta, los callos, infecciones por hongos en la parte interna superior de los muslos, las picaduras de insectos, arañas, escorpiones, serpientes, medusas y las plantas venenosas. Cicatriza la herida del ombligo del bebé y la circuncisión. Quita el dolor del crecimiento de los dientes. Reduce los efectos de las alergias, indigestión, acidez estomacal, gastritis, úlceras duodenales y estomacales, úlceras oculares, hemorroides, afecciones del aparato digestivo, descongestionando el estómago, el intestino delgado, el hígado, los riñones y el páncreas. Es un gran antiviral debido al polisacárido glucomannan. Sirve contra la gripe, la hepatitis, la neumonía vírica y la meningitis vírica. Contiene sustancias derivadas del polimannactato, que refuerzan el sistema inmunológico. Equilibra la tensión arterial, es bueno contra la gota, las jaquecas y migrañas, la halitosis, el insomnio, en las dietas antiobesidad proporciona vitaminas y minerales sin aportar calorías ni azúcares y regula las menstruaciones. Elimina los parásitos intestinales. Tonifica el organismo y abre el apetito. Es antiosteoporosis y antidiabética. Calma el dolor de las varices y las mejora. Unas gotas de jugo de la pulpa en los oídos doloridos calma inmediatamente el dolor; cuando los ojos están cansados o enrojecidos, se relajan inmediatamente con unas gotas de aloe, además mejora las cataratas y otras enfermedades de los ojos.
Autor: Pedro Sánchez Torrente

jueves, 14 de junio de 2007

Conoce y cuida tu piel con aloe vera


Conoce y cuida tu piel
Antes de aplicar cualquier tratamiento a nuestra piel debemos saber qué tipo de cutis tenemos y cómo podemos cuidarlo.
Aunque existen matices, se puede decir de forma genérica que existen tres tipos de pieles: grasa, seca y normal o mixta. Algunos especialistas añaden un cuarto tipo, que es la piel sensible, pero este tipo de piel se puede dar en cualquiera de los tres casos anteriores y más que una categoría aparte es una característica asociada a la misma.
¿Cómo puedo saber el tipo de piel que tengo?
En primer lugar tienes que saber que el concepto que se aplica para clasificar el tipo de piel es la grasa que ésta genera. Sabiendo esto resulta mucho más sencillo aclarar el tipo de piel tenemos, qué problemas es más propensa a padecer y cómo se deben tratar.
Cutis graso
Para distinguir un cutis graso debemos observar varias señales frente al espejo: suelen destacar los brillos, son pieles de poros dilatados y brillantes en exceso, comúnmente rechazan el maquillaje, que suele correrse debido a la acción de la grasa, ya que ésta forma una película donde los productos cosméticos se fijan con mayor dificultad.
¿Cómo cuidar un cutis graso?
Son pieles con una mayor tendencia acnéica en las que con frecuencia se desarrollan puntos negros, conviene tratarlas con un producto astringente, como el gel de aloe, que las protege y las nutre al mismo tiempo que reduce el exceso de grasa. No hay que dejar de hidratarlas para mantenerlas jóvenes y tersas, para ello es necesario usar una crema hidratante o hidronutritiva libre de grasa.
Cutis seco
Es justo el caso contrario del cutis graso, en este tipo de piel las glándulas sebáceas no producen suficiente sebo y la carencia de grasa da como resultado una piel áspera y mate en la que los poros están casi cerrados. Tiende a resecarse con el simple efecto del aire y en algunos casos llega a cuartearse.
¿Cómo cuidar un cutis seco?
Este tipo de pieles requiere más cuidados que el cutis graso o normal, pues tiende a envejecer prematuramente. Debemos aplicar diariamente una crema nutritiva rica en aceites vegetales (almendras, aguacate, oliva…) y vitaminas, en especial vitaminas E y A (Retinol), que combaten los efectos de los radicales libres y el envejecimiento prematuro. Tampoco podemos descuidar la hidratación, para mantener la piel hidratada es preciso aplicar una crema humectante, preferiblemente después de la ducha y con la piel aún mojada. Complementando todo esto una precaución: evitar la exposición prolongada al sol.
Cutis normal o mixto

Seguro que has oído hablar de la famosa T. La piel normal o mixta se caracteriza por un exceso de grasa en la T (frente, nariz y mentón) y sequedad en pómulos y mejillas. Es el tipo de piel que más fácil de cuidar, pues tanto la zona grasa como la seca son menos extremas.¿Cómo cuidar un cutis mixto?
En primer lugar (esto vale para todos los tipos de pieles) procurar no castigarla demasiado exponiéndola de forma prolongada al sol o situaciones de contaminación, exceso de humos, etc. Normalmente una buena limpieza y una hidratante suelen ser suficiente, en la T un gel de aloe va bien para rebajar la grasa, y en pómulos y mejillas una hidronutritiva.

Piel sensible

Como dijimos al principio cualquier tipo de piel (grasa, seca o normal), además puede ser sensible. Estas pieles reaccionan con manchas, sarpullidos, dermatitis o rojeces ante cambios emocionales, de temperatura, situaciones de estrés, etc. Suelen ser brotes pasajeros que desaparecen enseguida, a veces también asociados a algún tipo de crema, pues son pieles proclives a las alergias.

¿Cómo tratar una piel sensible?
Para empezar procura utilizar productos hipoalergénicos, haz siempre la prueba del algodón: moja un algodón con una pequeña cantidad del producto que vayas a aplicarte, frota en la muñeca y observa si tu piel reacciona con algún tipo de brote, si no es así puedes aplicarte el producto, que ha de ajustarse a los cánones del tipo de piel que tengas y que hemos explicado en los puntos anteriores.

ALGUNOS CONSEJOS PRÁCTICOS PARA CUIDAR LA PIEL CON ALOE VERA

A veces no basta con aplicar el producto adecuado, además hay que hacerlo de la forma correcta. Siempre que emplees una crema para la cara recuerda que es importante tener el cutis bien limpio, eso lo conseguirás lavándote con un jabón neutro antes de la aplicación; para que el resultado sea óptimo te recomiendo que uses al menos una vez por semana un gel exfoliante y que te apliques una mascarilla un par de veces al mes, con eso conseguirás que tus poros estén bien abiertos y listos para recibir y absorber con facilidad. También es importante que masajees suavemente y en círculos la zona donde te vas a aplicar la crema, además de los poros abiertos es conveniente que los capilares se activen y reciban el caudal de nutrientes. El último factor a tener en cuenta antes de aplicar la crema es usar un producto que favorezca la penetración del cosmético para su máximo aprovechamiento, para ello nada mejor que el aloe, que además de aportarte nutrientes mejorará enormemente la penetración de todos los componentes de la crema que uses, eso se debe a su alto contenido en lignina, un compuesto que acelera y favorece la absorción. Además, el aloe podrás aplicarlo en todos los tipos de pieles como te explico a continuación:
Si tienes la piel seca mezcla un gel de aloe con aceite de oliva, aguacate o almendras dulces y tendrás una excelente nutritiva.
Si tienes la piel grasa usa el gel solo, es astringente y reduce el exceso de grasa, quizá notes una cierta tirantez al principio, si te molesta aplícate el gel después de la ducha, con la cara aún húmeda, así conseguirás una perfecta hidratación sin engrasar la cara.
Si tienes la piel normal o mixta puedes usar el gel de aloe sin mezclar, aplícalo hasta su total absorción. También puedes usar el gel de aloe con retinol para darle firmeza a la piel, masajea en una sola dirección unos instantes y verás que el resultado es visible, el aloe fomenta la producción de colágeno y tiene un efecto exfoliante por lo que también combate las manchas y las arrugas, es un auténtico multiusos.
Además de para cuidar tu piel, también puedes usar el aloe para curarla. Utiliza el gel 95% pequeñas marcas de acné, cicatrices, manchas de la cara, o cualquier otra imperfección de la piel, también puedes usarlo como gomina después de la ducha, fortalecerá tu pelo y lo mantendrá sano y bonito.
Se constante, usa tus cosméticos en combinación con el aloe y notarás los resultados.

Pedro Sánchez Torrente
info@aloeysalud.com

Más información sobre aloe vera y sus aplicaciones cosméticas y terapéuticas en:
http://www.aloeysalud.com/

Como tratar la psoriasis con aloe vera


ANTES DE NADA… ¿QUÉ ES LA PSORIASIS?

La psoriasis es una enfermedad inflamatoria cutánea común caracterizada por episodios frecuentes de enrojecimiento, inflamación, irritación de la piel, prurito (picor) y escamas. Puede aparecer en forma repentina o gradual y afectar a las personas en cualquier edad, aunque comúnmente comienza entre los 15 y 35 años. Se puede presentar con más frecuencia en el tronco, codos, rodillas, cuero cabelludo, pliegues de la piel o uñas de las manos, pero puede afectar cualquiera o todas las partes de la piel. La psoriasis es una enfermedad crónica y recidivante de evolución imprevisible: hay épocas libres de enfermedad y otras en las que aparecen alteraciones más o menos importantes. Afecta aproximadamente al 1,5% de la población y, sin tratarse de una dolencia grave, se caracteriza por su difícil tratamiento y porque no acaba de obtener una respuesta definitiva por parte de la medicina científica.

¿CÓMO PUEDO RECONOCERLA?
A menudo comienza como pequeñas placas escamosas. Al principio el diagnóstico puede presentar alguna dificultad, porque muchas otras enfermedades se manifiestan con placas y descamaciones parecidas. A medida que la enfermedad avanza, la descamación característica la hace muy reconocible. Normalmente la psoriasis sólo produce descamación. Incluso el picor puede ser muy leve, y cuando sanan las zonas cubiertas con escamas, la piel vuelve a tomar su apariencia normal y el pelo vuelve a crecer. Sin embargo existen otros tipos de psoriasis, como la artrítica o la postulosa, más extensas y molestas que pueden llegar a cubrir todo el cuerpo. Los síntomas más evidentes de la psoriasis son:- Manchas en la piel secas y rojas, normalmente cubiertas de escamas que se pueden agrietar y doler. - Predominancia de los brotes en codos, rodillas, tronco, cuero cabelludo, manos y uñas. - Picor y prurito. A veces inflamación. - Descamación de la piel (especialmente en los niños) Para un diagnóstico fiable siempre hay que acudir al médico de cabecera o al dermatólogo.

¿CUALES SON SUS PRINCIPALES CAUSAS?
Aún no está claro que es exactamente lo que causa la psoriasis. Parece ser un trastorno hereditario relacionado con el sistema inmunológico, que accidentalmente ataca las células del propio cuerpo. Algunos estudios relacionan la manifestación de la enfermedad con la cantidad de toxinas acumuladas en el cuerpo. Cuando un paciente desarrolla una vez la enfermedad es probable que la vuelva a desarrollar de nuevo a lo largo de su vida. No obstante el componente genético no es exclusivo, a menudo un brote de psoriasis tiene un origen poligénico, también se asocia al estrés y suele aparecer como reacción a un exceso de toxinas en nuestro organismo. Asimismo, el uso de algunos medicamentos, las infecciones virales o bacterianas, la mala alimentación, la depresión, los niveles bajos de defensas o la prolongada exposición al frío, también están asociados con brotes de psoriasis.

¿CÓMO SE PUEDE TRATAR?

La psoriasis es una enfermedad crónica y es necesario aprender a convivir con la ella. Los tratamientos contra la psoriasis pueden eliminar las lesiones y ocasionar una gran mejoría, pero no existe un tratamiento que produzca una cura definitiva. Los casos leves se tratan con medicamentos tópicos como antibióticos, corticoides, lubricantes, lociones... Sin embargo todos estos medicamentos paliativos o preventivos no siempre surten el efecto deseado, y en muchas ocasiones, como en el caso de la cortisona, tiene múltiples contraindicaciones.
Cuando una persona sólo presenta unas pocas placas, la psoriasis responde bien al tratamiento. Se utilizan también emolientes una o dos veces al día para lubricar la piel mantenerla hidratada, así como ungüentos cremas que contienen ácido salicílico, o la luz ultravioleta que en determinados casos puede ayudar a eliminar la psoriasis.

¿QUÉ APORTA EL TRATAMIENTO DE ALOE VERA?

La ingestión del aloe vera bebido proporciona gran parte de las vitaminas, minerales y nutrientes necesarios para la buena alimentación y por tanto para la buena salud del organismo. Además actúa en el sistema renal diluyendo las toxinas y facilitando su eliminación. Es decir, ataca la enfermedad desde su origen. Otro de los componentes del aloe vera que se ha demostrado eficaz contra la psoriasis es ácido acetilsalicílico, que administrado en forma de crema además potencia la penetración del mismo, hidrata la piel y tiene un efecto emoliente. En los años noventa el Dr. Syed realizó en Arabia Saudita un estudio doble ciego (se debe realizar una prueba similar en otro grupo control para evitar ta acción de efectos llamados placebo) que demostró claramente las cualidades del Aloe Vera para controlar la psoriasis. El estudio duró 4 meses, con un seguimiento posterior de 12 meses más, El resultado fue que el 83,3% que se habían aplicado una crema de aloe se curaron, mientras que el placebo curó sólo al 6,6%. Ese y otros estudios han demostrado que el aloe vera actúa como regenerador celular en toda la piel de nuestro cuerpo, y que la aplicación de cremas ricas en aloe vera da resultados que en la mayoría de los casos mitigan el brote de psoriasis, (sobre todo en los momentos iniciales, cuando las escamas son pocas), alivian los síntomas y, con la aplicación constante, los eliminan.

ALGUNAS CUESTIONES QUE CONVIENE SABER…

La psoriasis no es una enfermedad contagiosa.

Las lesiones pueden empeorar en invierno, tras raspados, infecciones, quemaduras solares y algunos medicamentos.

Lo primero es mantener la hidratación de la piel y evitar las quemaduras, utilizando cremas protectoras solares.

La exposición a la luz solar ayuda a la mayoría de los pacientes, pero deben exponerse con precaución, ya que la exposición excesiva puede empeorarlos.

Autor: Pedro Sánchez Torrente
info@aloeysalud.com

Más información sobre aloe vera y sus aplicaciones cosméticas y terapéuticas en:
http://www.aloeysalud.com/

Aloe vera, un remedio eficaz contra el acné


Ante todo ha de quedar claro que el acné no es contagioso. No obstante es la afección de la piel más común y puede llegar a afectar al 80% de la población. Viene producido por el exceso de segregación de grasa por parte de las glándulas sebáceas.
Se da sobre todo en jóvenes de 11 a 30 años y existen multitud de factores que lo provocan: factores hereditarios, mala alimentación (sobre todo por la ingesta de alimentos grasos), obstrucciones en el canal pilosebáceo, cambios hormonales (espeialmentre prolíficos en el inicio de la adolescencia), bacterias…
No es fácil curar el acné, sin embargo, sin embargo, tratado a tiempo y de una forma adecuada podemos combatir los brotes y lograr que no deje marcas. Para ello es imprescindible atajarlo desde su primeros brotes, seguir estos dos consejos básicos nos ayudará a prevenirlo: 1) mantener una buena higiene en la zonas más propensas a padecer acné (cara y espalda), pues el acné suele extenderse debido a un contagio bacteriano que va de unas marcas a otras si no mantenemos la zona afectada bien limpia. Y 2) cuidar la alimentación y limitar la ingesta de alimentos ricos en grasas (chocolate, embutidos, lácteos, harinas refinadas…).
Sin grasa no hay acné. El exceso en la producción de grasa de nuestras glándulas suele acompañar la inmensa mayoría de procesos acnéicos, desgraciadamente en la pubertad se activan todas las hormonas, también las sebáceas encargadas de producir la grasa. Este proceso tiene mayor incidencia en los varones, pues está asociado a las hormonas masculinas (andróginas), de ahí que el acné se cebe más en hombres que en mujeres.
El síntoma más visible del acné son las temidas espinillas. Se producen por la acumulación de células pegadas a la piel, la glándula sebácea ve obstruida su salida natural al exterior y dicha interrupción produce un pequeño coágulo al que denominas espinilla. Esta alteración puede presentar dos formas: un grano de cabeza blanca, cuando no va asociada a folículo piloso, y otro de cabeza negra o espinilla abierta cuando se asocia a un folículo piloso. Mal tratadas las espinillas pueden enquistarse, derivar en pústulas o infectarse, debido sobre todo al efecto de las bacterias, que como hemos dicho proliferan sin control cuando la segregación de sebo aumenta.

¿Cómo tratar el acné con aloe vera?

El aloe, tiene propiedades bacterianas y astringentes (reguladoras de la grasa) que lo hacen ideal para tratar el acné. No obstante requiere un tratamiento eficaz y constante, pues es una afección muy rebelde y a menudo rebrota después de controlada.
Para combatir el acné es fundamental atacar la dolencia desde dos frentes: 1) de forma interna con jugo de aloe, cuyo poder depurativo y regulador del organismo rebajará los niveles de grasa segregados por las glándulas sebáceas, y 2) desde fuera, por un lado procurando liberar la zona afectada de impurezas y limpiándola en profundidad, para lo que aplicaremos un jabón de aloe vera y un tónico antiacné, y por otro lado aplicando un gel de aloe con una riqueza del 95%, con ello conseguiremos secar el grano, gracias a su cualidad astringente, y por otro evitar que la flora bacteriana prolifere y contagie otras zonas cercanas.


Autor: Pedro Sánchez Torrente
info@aloeysalud.com

miércoles, 23 de mayo de 2007

Aloe vera para la piel


¿Por qué envejecemos?, es muy sencillo, porque respiramos, porque
básicamente somos agua y al contacto con el aire, nos oxidamos, eso
no es más ni menos, explicado en lenguaje llano: Nuestro cuerpo, al
igual que todo lo que nos rodea, esta constituido por átomos que se
agrupan en moléculas. Una molécula estable contiene átomos con
electrones emparejados mientras que una molécula inestable - un
radical libre- tiene un electrón no emparejado o, lo que es lo mismo,
libre. Estas moléculas inestables recorren nuestro cuerpo intentando
robar un electrón con vistas a recuperar su estabilidad
electroquímica, lo que las hace muy peligrosas porque para
conseguirlo atacan moléculas estables. Una vez que el radical libre ha
conseguido robar el electrón que necesita para emparejar su electrón
libre, la otra molécula se convierte a su vez en un radical libre,
iniciándose así un ciclo destructivo para nuestras células.
Los radicales libres no son intrínsecamente malos. De hecho, nuestro
propio cuerpo los fabrica en cantidades moderadas para luchar contra
bacterias y virus. Los radicales libres producidos por el cuerpo para
llevar a cabo determinadas funciones son neutralizados fácilmente
por nuestro propio sistema. Con este fin, nuestro cuerpo produce
unas enzimas (como la catalasa o la dismutasa) que son las
encargadas de neutralizarlos. Estas enzimas tienen la capacidad de
desarmar los radicales libres sin desestabilizar su propio estado.
El problema para nuestras células se produce cuando se da un exceso
sostenido (durante años) de radicales libres en nuestro sistema. El
exceso tiende a ser producido mayormente por contaminantes
externos que penetran en nuestro cuerpo. La contaminación
atmosférica, el humo del tabaco, los herbicidas, pesticidas o ciertas
grasas son algunos ejemplos de elementos que generan radicales
libres que ingerimos o inhalamos.
En su labor de captación de electrones, los radicales libres dañan las
membranas de nuestras células, llegando a destruir y mutar su
información genética, facilitando así el camino para que se
desarrollen diversos tipos de enfermedades. La acción de los radicales
libres está ligada al cáncer así como al daño causado en las arterias
por el colesterol "oxidado", lo que relaciona directamente estas
moléculas con las enfermedades cardiovasculares.
La incapacidad de nuestro cuerpo para neutralizar los radicales libres
a los que nos exponemos diariamente nos obliga a recurrir a
nutrientes con la propiedad de neutralizarlos. Estos nutrientes actúan
liberando electrones en nuestra sangre que son captados por los
radicales libres convirtiéndose así en moléculas estables. Los
compuestos con esta capacidad reciben el nombre de antioxidantes y
recientes estudios han demostrado que pueden ser la protección más
eficaz contra el envejecimiento celular y las enfermedades
degenerativas.
El Aloe Vera es la planta por excelencia para el cuidado de la piel,
pues la hidrata, la suaviza, la limpia y la regenera. Penetra las tres
capas de la piel –la epidermis, la dermis y la hipodermis– y expulsa
las bacterias y los depósitos de grasa que tapan los poros. El gel de
Aloe tiene una capacidad hidratante y penetrante cuatro veces
superior al agua, lo que multiplica su eficacia. Al penetrar, la acción
de sus nutrientes naturales, los minerales, las vitaminas, los
aminoácidos y las enzimas estimulan la reproducción de nuevas
células, pues es un portentoso regenerador celular, cicatrizante,
tonificador y de alta penetración en la piel.

Usado con regularidad evita las arrugas prematuras y retarda las
propias de la edad. Reduce el tamaño de los poros abiertos. El aloe
vera también puede usarse debajo del maquillaje, aunque, al ser
astringente, debe combinarse con alguna crema hidratante, mejor si
ésta lleva aloe entre sus componentes.

El zumo de aloe vera ingerido en ayunas y aplicado exteriormente ha
dado muy buenos resultados en casos de psoriasis y erupciones
eccematosas. El Aloe Vera tiene una acción similar a los esteroides
como la cortisona, pero sin los efectos nocivos de ésta.

También es un excelente filtro solar de los rayos ultravioletas y
elimina las manchas causadas por el sol si se usa regularmente
durante un tiempo prolongado.

Además, es excelente usado después del afeitado pues en pocos
instantes regenera muchas de las células que la cuchilla ha roto a su
paso. Así, quien use el Aloe Vera como after shave notará un gran
alivio.
Igualmente, usado después de la depilación evita rojeces, erupciones
y granos, cerrando rápidamente los poros dilatados.

Utilizándolo en el cuidado del cabello, el aloe le dará brillo, fuerza y
protección, reduciendo a la vez la grasa y la caspa del cuero
cabelludo.

El aloe es excelente como tratamiento en primeros auxilios como
quemaduras, cortes, picaduras de insectos, arañazos etc. Detiene el
dolor y reduce la posibilidad de infección y de cicatrices, mientras que
agiliza el proceso curativo. Además, debido a que es absorbido
rápidamente, no entorpece cualquier posible tratamiento médico
posterior.

Conoce y cuida tu piel

Antes de aplicar cualquier tratamiento a nuestra piel debemos saber
qué tipo de cutis tenemos y cómo podemos cuidarlo.
Aunque existen matices, se puede decir de forma genérica que
existen tres tipos de pieles: grasa, seca y normal o mixta. Algunos
especialistas añaden un cuarto tipo, que es la piel sensible, pero este
tipo de piel se puede dar en cualquiera de los tres casos anteriores y
más que una categoría aparte es una característica asociada a la
misma.

¿Cómo puedo saber el tipo de piel que tenemos?

En primer lugar hay que saber que el concepto que se aplica para
clasificar el tipo de piel es la grasa que ésta genera. Sabiendo esto
resulta mucho más sencillo aclarar el tipo de piel tenemos, qué
problemas es más propensa a padecer y cómo se deben tratar.

Cutis graso

Para distinguir un cutis graso debemos observar varias señales frente
al espejo: suelen destacar los brillos, son pieles de poros dilatados y
brillantes en exceso, comúnmente rechazan el maquillaje, que suele
correrse debido a la acción de la grasa, ya que ésta forma una
película donde los productos cosméticos se fijan con mayor dificultad.

¿Cómo cuidar un cutis graso?

Son pieles con una mayor tendencia acnéica en las que con
frecuencia se desarrollan puntos negros, conviene tratarlas con un
producto astringente, como el gel de aloe, que las protege y las nutre
al mismo tiempo que reduce el exceso de grasa. No hay que dejar de
hidratarlas para mantenerlas jóvenes y tersas, para ello es necesario
usar una crema hidratante o hidronutritiva libre de grasa.

Cutis seco

Es justo el caso contrario del cutis graso, en este tipo de piel las
glándulas sebáceas no producen suficiente sebo y la carencia de
grasa da como resultado una piel áspera y mate en la que los poros
están casi cerrados. Tiende a resecarse con el simple efecto del aire y
en algunos casos llega a cuartearse.

¿Cómo cuidar un cutis seco?

Este tipo de pieles requiere más cuidados que el cutis graso o normal,
pues tiende a envejecer prematuramente. Debemos aplicar
diariamente una crema nutritiva rica en aceites vegetales (almendras,
aguacate, oliva…) y vitaminas, en especial vitaminas E y A (Retinol),
que combaten los efectos de los radicales libres y el envejecimiento
prematuro. Tampoco podemos descuidar la hidratación, para
mantener la piel hidratada es preciso aplicar una crema humectante,
preferiblemente después de la ducha y con la piel aún mojada.
Complementando todo esto una precaución: evitar la exposición
prolongada al sol.

Cutis normal o mixto

Seguro que has oído hablar de la famosa T. La piel normal o mixta se
caracteriza por un exceso de grasa en la T (frente, nariz y mentón) y
sequedad en pómulos y mejillas. Es el tipo de piel que más fácil de
cuidar, pues tanto la zona grasa como la seca son menos extremas.

¿Cómo cuidar un cutis mixto?

En primer lugar (esto vale para todos los tipos de pieles) procurar no
castigarla demasiado exponiéndola de forma prolongada al sol o
situaciones de contaminación, exceso de humos, etc. Normalmente
una buena limpieza y una hidratante suelen ser suficiente, en la T un
gel de aloe va bien para rebajar la grasa, y en pómulos y mejillas una
hidronutritiva.

Piel sensible

Como dijimos al principio cualquier tipo de piel (grasa, seca o
normal), además puede ser sensible. Estas pieles reaccionan con
manchas, sarpullidos, dermatitis o rojeces ante cambios emocionales,
de temperatura, situaciones de estrés, etc. Suelen ser brotes
pasajeros que desaparecen enseguida, a veces también asociados a
algún tipo de crema, pues son pieles proclives a las alergias.

¿Cómo tratar una piel sensible?

Para empezar procura utilizar productos hipoalergénicos, haz siempre
la prueba del algodón: moja un algodón con una pequeña cantidad
del producto que vayas a aplicarte, frota en la muñeca y observa si tu
piel reacciona con algún tipo de brote, si no es así puedes aplicarte el
producto, que ha de ajustarse a los cánones del tipo de piel que
tengas y que hemos explicado en los puntos anteriores.

Algunos consejos prácticos para cuidar la piel con ALOE VERA

A veces no basta con aplicar el producto adecuado, además hay que
hacerlo de la forma correcta. Siempre que empleemos una crema
para la cara debemos recordar que es importante tener el cutis bien
limpio, eso lo conseguiremos lavándonos con un jabón neutro antes
de la aplicación; para que el resultado sea óptimo hay que user al
menos una vez por semana un gel exfoliante y aplicarse una
mascarilla un par de veces al mes, con eso conseguiremos que los
poros estén bien abiertos y listos para recibir y absorber con facilidad.
También es importante que masajeemos suavemente y en círculos la
zona donde nos vamos a aplicar la crema, además de los poros
abiertos es conveniente que los capilares se activen y reciban el
caudal de nutrientes. El último factor a tener en cuenta antes de
aplicar la crema es usar un producto que favorezca la penetración del
cosmético para su máximo aprovechamiento, para ello nada mejor
que el aloe, que además de aportarte nutrientes mejorará
enormemente la penetración de todos los componentes de la crema
que usemos, eso se debe a su alto contenido en lignina, un
compuesto que acelera y favorece la absorción. Además, el aloe
podrás aplicarlo en todos los tipos de pieles como te explico a
continuación:
Si tenemos la piel seca: mezclar un gel de aloe con aceite de oliva,
aguacate o almendras dulces para conseguir una excelente nutritiva.
Si tenemos la piel grasa: usar el gel solo, es astringente y reduce
el exceso de grasa, quizá notemos una cierta tirantez al principio, si
nos molesta basta con aplicarnos el gel después de la ducha, con la
cara aún húmeda, así conseguiremos una perfecta hidratación sin
engrasar la cara.
Si tienes la piel normal o mixta: podemos usar el gel de aloe sin
mezclar, aplicándolo hasta su total absorción. También podemos usar
el gel de aloe con retinol para darle firmeza a la piel, masajeando en
una sola dirección unos instantes hasta su absorción, el aloe fomenta
la producción de colágeno y tiene un efecto exfoliante por lo que
también combate las manchas y las arrugas, es un auténtico
multiusos.
Además de para cuidar tu piel, también podemos usar el aloe para
curarla. Utilizando el gel de aloe para marcas de acné, cicatrices,
manchas de la cara, o cualquier otra imperfección de la piel, también
podemos usarlo como gomina después de la ducha, fortalecerá
nuestropelo y lo mantendrá sano y bonito.
Autor: Pedro Sánchez Torrente

El aloe vera en la nutrición


Hoy día prácticamente nadie con sentido común pone en duda que
somos lo que comemos, incluso hay quien va más allá, como Adelle
Davis, y afirma que “somos mucho más de lo que comemos y lo que
comemos puede ayudarnos a ser mucho más de lo que somos”. Lo
cierto es que es un hecho probado que unos hábitos alimenticios
sanos favorecen un óptimo estado de salud, previenen multitud de
enfermedades, mejoran, alargan y le dan mayor calidad a nuestra
vida. La buena alimentación es, en si misma, algo curativo; o mejor
dicho, como afirma el doctor Kazuhiko Asai, uno de los mayores
estudiosos del aloe vera: “la planta no es un medicamento, ya que no
combate ninguna enfermedad específica ni presenta actividad
alopática alguna, sino que coloca al organismo en condiciones de
disponer de todos los mecanismos necesarios de reconstrucción y
optimización de las funciones metabólicas, celulares y del sistema
inmunológico, incrementando y regulando su funcionamiento, de
forma tal que controle y rechace las infecciones bacterianas y
virales.” Ya decía Hipócrates,” que tu alimento sea tu medicamento”.

El mejor modo de asegurarse una correcta alimentación está en una
dieta equilibrada y bien balanceada, en la que estén representados
todos los alimentos según el siguiente código de colores:

• Naranja (30 %): granos (panes, arroz, pasta)
• Verde (20 %): verduras (de todo tipo)
• Rojo (15%): frutas (de todo tipo)
• Amarillo (5 %): aceites (crudos, sobre todo de oliva)
• Azul (20 %): productos lácteos (leche, queso y yogurt)
• Púrpura (10 %): carnes, pescados y legumbres (pollo, carnes
de res, todo tipo de pescados, lentejas, alubias, garbanzos,
nueces…)
Hay que hacer al menos tres comidas al día y procurar que incluyan
todos los grupos de alimentos. Es preferible hacer más comidas
compuestas por menos cantidad de alimentos, pues la capacidad de
absorción de ciertas sustancias es limitada y muchos de los aportes
realizados en comidas copiosas no se aprovechan. Desgraciadamente
nuestro actual modelo de vida no favorece unos correctos hábitos
alimenticios, las prisas los invaden todo y a menudo comemos rápido
y mal, abusamos de la comida basura, saturada de grasas y calorías
vacías…, corregir esos malos hábitos es una tarea ardua pero que
merece la pena, y mientras lo hacemos nada como contar con un
aliado como el aloe vera, un suplemento que nos ayudará a paliar las
carencias de una mala dieta… Es importante señalar que esta planta
carece de efectos tóxicos secundarios, incluso en los casos de ingesta
masiva.

En cuanto al nivel interno, señalemos que las vellosidades intestinales
son los conductos por donde pasan los alimentos a la sangre y se
convierten en nutrientes esenciales para el organismo, pero muchas
veces son taponados por toxinas, grasas, etc. Al tomar aloe vera éste
actúa como depurador y limpia los conductos intestinales.

El aloe vera constituye la base de una industria de suplementos
dietéticos y alimentarios muy variada, es un nutracéutico, un
alimento que cura, así podemos encontrarlo en batidos energéticos,
jugos puros o combinados con jalea, papaya, arándanos…, yogures,
helados...
Autor: Pedro Sánchez Torrente